La batalla de Trump contra la píldora

El mandatario, que desde su llegada a la Casa Blanca ha intentado sin éxito la revocación de la reforma sanitaria de Barack Obama, ha revertido parcialmente uno de los puntos más destacados de la misma: la obligada cobertura de los anticonceptivos en los planes de salud de las empresas.

Siguiendo una orden ejecutiva de Trump de mayo que le instruía a abordar “objeciones de conciencia”, el Departamento de Salud emitió este viernes una directiva que, con efecto inmediato, permite a las empresas dejar de incluir los anticonceptivos en la cobertura sanitaria de sus empleados por motivos religiosos o morales.

Las empresas que se acojan a la nueva medida no tendrán que hacer ninguna solicitud al Gobierno, solo tendrán que notificárselo a las empleadas. Organizaciones religiosas y algunos grupos sin fines de lucro asociados a ellas estaban ya eximidos.

Trump no ha podido aún revertir “Obamacare”, como se conoce la reforma sanitaria que su antecesor demócrata hizo en su primer mandato, pero con el paso dado hoy cumple una promesa que hizo en campaña electoral a sus votantes más conservadores.

“El presidente Trump prometió que esta administración predicaría con el ejemplo en lo relativo a la libertad religiosa y está cumpliendo esa promesa”, manifestó el fiscal general, el ultraconservador Jeff Sessions.

La Iglesia católica y organizaciones vinculadas a ella estuvieron entre los sectores más beligerantes con la obligatoriedad de dar acceso gratuito a los anticonceptivos, contra la que presentaron demandas ante los tribunales estadounidenses.

Ahora ocurrirá lo mismo a la inversa: organizaciones de mujeres, organizaciones de defensa de los derechos civiles y el Partido Demócrata, entre otros, han prometido dar la batalla.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), una de las mayores y más importantes organizaciones activistas del país, anunció una demanda inminente. La preparaba desde que hace unos meses se conoció que la administración Trump trabajaba en ello.

El control de la natalidad fue considerado por Obama y su administración como cuidado preventivo para la salud de las mujeres. Comparte la idea Haywood L. Brown, presidente del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, que hoy emitió un comunicado al respecto.

“Reducir el acceso a la cobertura anticonceptiva amenaza con revertir el gran progreso que nuestra nación ha hecho en los últimos años al reducir la tasa de embarazos no deseados”, indicó. “El acceso a anticonceptivos asequibles salva vidas de mujeres”, añadió el médico.

Más de 55 millones de mujeres en Estados Unidos se beneficiaban hasta ahora del acceso gratuito a métodos anticonceptivos como la píldora, el anillo vaginal y el DIU, según el Centro Legal Nacional para las Mujeres, una organización que trabaja por promover la igualdad y las oportunidades.

Funcionarios del Departamento de Salud cifraron hoy en solo 120.000 mujeres las que perderán el acceso a los anticonceptivos gratuitos basándose en las demandas que se presentaron contra él. Los críticos de la medida de Trump hablan sin embargo de millones. El mayor daño lo sufrirán las mujeres con bajos ingresos, dijeron.

“Nunca apoyaremos la discriminación religiosa. Nunca jamás”, manifestó Trump cuando en mayo firmó la orden ejecutiva en la que se basó el Departamento de Salud para la medida anunciada este viernes.

Los críticos, entre ellos el Centro Legal Nacional para las Mujeres, acusan ahora al presidente de discriminación de género, ya que son las mujeres las que se ven afectadas por su decisión.

“Se trata de derechos humanos básicos y no de peones en un tablero de ajedrez político”, manifestó el Partido Demócrata en un comunicado. “No dejaremos nunca de luchar para asegurar que la contracepción sigue siendo asequible y accesible”.

ESTADO DEL TIEMPO

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