Con oferta similar a la Cicig, Bukele se perfila como futuro presidente salvadoreño

 

 

Con oferta similar a la Cicig, Bukele se perfila como futuro presidente salvadoreño

 

 

Poco más de 5.2 millones de personas están convocadas a votar para elegir al presidente y vicepresidente que gobernarán El Salvador del 1 junio de 2019 al 31 de mayo de 2024.

 

 

Según las encuestas, la votación se decidirá entre el exalcalde de San Salvador, Nayib Bukele, de 37 años, impulsado por el conservador partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana) y el empresario de supermercados Carlos Calleja (42), de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

 

 

Ellos disputarán las riendas de un país que en los últimos años ha visto expresidentes enfrentar cargos de corrupción, mientras miles de personas emigran a Estados Unidos huyendo de la pobreza y de la violencia criminal.

 

 

 

Bukele en su oferta de gobierno plantea incrementar la inversión en educación, impulsar nuevos planes para afrontar la inseguridad y combatir la corrupción, para lo cual propone una comisión internacional similar a la de la ONU (Cicig) que opera en Guatemala.

 

 

En tanto, Calleja confía en su experiencia empresarial para ofrecer mejores condiciones de generación de empleos, mediante la atracción de inversiones privadas en la industria, el turismo y la agricultura.

 

 

En un distante tercer lugar figura el candidato del oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), el excanciller Hugo Martínez, a quien las encuestas dan escasas posibilidades de triunfo.

 

 

No obstante, Martínez confía en remontar las cifras adversas con su mensaje de continuidad de proyectos sociales para los más pobres, después de una década de gobiernos del FMLN.

 

 

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) habilitará mil 595 centros de votación con nueve mil 578 juntas receptoras de votos.

 

 

En caso eventual de que ninguno de los candidatos alcance la mitad más uno de los votos válidos, se contempla un balotaje el 10 de marzo entre los dos más votados.

 

 

Desde hace dos semanas, el TSE comenzó la distribución del material electoral en todo el país bajo la seguridad de la policía, que tendrá a sus más de 23 mil agentes movilizados junto a unos 15 mil soldados el día de la votación.

 

 

Según los sondeos, la inseguridad por la violencia homicida, generada principalmente por las pandillas, y la débil economía son los principales desafíos que afrontará el futuro gobierno.

 

 

El Salvador registró 3 mil 340 homicidios en 2018, 15% menos que el año anterior, aunque su tasa de 51 muertes por cada cien mil habitantes lo mantiene como uno de los países sin guerra más violentos del mundo.

 

 

Las autoridades atribuyen la mayoría de homicidios a las violentas pandillas, que tienen unos 70 mil miembros, de los cuales 17 mil están encarcelados.

 

 

Otra de las preocupaciones de los salvadoreños es la economía dolarizada, que en 2018 creció 2.6%, la cifra más alta de los últimos cinco años, pero considerado insuficiente para cubrir la demanda de nuevos empleos.

 

 

El país acumulaba en 2017 una deuda externa de más de US$9 mil 675 millones, por lo que el ganador de la contienda deberá aumentar la recaudación fiscal para honrar ese compromiso y al mismo tiempo mantener los programas sociales.

 

 

El salario mínimo en el país es de US$300 mensuales, que apenas logra cubrir la canasta mínima alimentaria.

 

 

“El desafío para el nuevo gobierno es lograr satisfacer esas demandas de salarios más justos, evitar la exclusión social que obliga a muchos a escapar del país”, comentó el analista y docente de Economía de la estatal Universidad de El Salvador, Raúl Moreno.

 

 

Con un territorio de 20 mil 742 kilómetros cuadrados, El Salvador tiene el 30.3% de sus 6.6 millones de habitantes en condición de pobreza.

 

 

En los últimos meses de 2018 y principios de este año, más de tres mil salvadoreños indocumentados marcharon en caravanas a Estados Unidos, huyendo de las pandillas o de la falta de empleo.

 

 

“La gente lo plasma en las encuestas, se van de su país porque aquí no ven una esperanza, porque los políticos están más interesados en su porvenir que en el de las mayorías. Es un país que expulsa a ciudadanos”, dijo el director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA), el jesuita José María Tojeira.