Migrantes evidencian problemas estructurales en el Triángulo Norte

 

 

Migrantes evidencian problemas estructurales en el Triángulo Norte

 

La crisis migratoria ha provocado discusiones acaloradas entre los asesores del presidente Donald Trump.

 

Un reportaje publicado ayer por Univision advierte que el éxodo masivo de migrantes provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador (Triángulo Norte) es producto de la corrupción en esos países, la extrema pobreza en la que viven, la falta de empleos, el elevado costo de canasta básica, la carencia de viviendas, la inseguridad, las maras y el cambio climático.

 

Marco Cerezo Blandón, director ejecutivo de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco), dijo al medio estadounidense que “estamos en presencia de la tormenta perfecta que ha desatado el éxodo de migrantes hacia Estados Unidos”.

 

A criterio del ambientalista “se trata de refugiados ecológicos o ambientales que, están saliendo de zonas rurales en las que la agricultura de subsistencia se ha hecho inviable por el cambio climático”, explicó Cerezo.

 

“En los últimos 10 años hemos tenido cuatro sequías y tres años de lluvias intensas y huracanes que han causado muchos daños en zonas agrícolas”. Y agregó: “Los resultados son graves. Los agricultores pierden cosechas, viene la hambruna, las familias emigran a ciudades más grandes, intermedias, donde no encuentran oportunidades y deciden irse a las capitales, pero ahí se enfrentan a la violencia de las maras y al desempleo”.

 

CRISIS RURAL

 

Univision también apunta que la falta de inversión pública en las zonas rurales de los tres países del Triángulo Norte agudiza el problema de la migración ilegal hacia Estados Unidos.

 

“Los campesinos no reciben asistencia ni incentivos por parte de los gobiernos, no hacen inversiones productivas. A esto se suma que existe una desaceleración económica porque la crisis ha reducido las inversiones pública y privada. Y también no debemos olvidar la presencia del crimen organizado. No quiero imaginarme qué ocurriría si, por ejemplo, en estos momentos un huracán golpea Honduras. Si ahora salen miles, imagínese cuántos más lo harían entonces”, comentó Marco Cerezo.

 

“Pero hay otro tema al que debemos ponerle atención”, dijo el ambientalista. “La extorsión de las maras. Conforme se fortalece la represión de la policía, las pandillas están extorsionando a los trabajadores, a los campesinos, a la señora de las tortillas, a los más pequeños y vulnerables de la sociedad. Y si la gente huye de sus pueblos y cae en manos de las maras, entonces ya no tienen más que hacer en su país y huyen”.

 

Por su parte, Frank-Vitale, quien realiza un doctorado en el Departamento de Antropología en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la Universidad de Michigan, dijo a Univision, que “no se puede esperar a que la gente de Honduras y del resto de Centroamérica se queden en un lugar donde la vida es tan precaria. Siempre saldrán en búsqueda de seguridad, de posibilidades de dar de comer a sus hijos, de poder dormir sin miedo”.

 

 

TRATO DIGNO

 

 

De acuerdo con los analistas consultados por Univision esperan que los migrantes provenientes de Centroamérica sean tratados por las autoridades estadounidenses y mexicanas bajo criterios humanos.

 

“Son víctimas de situaciones fuera de su control. El temor es que, con las advertencias del Gobierno de Estados Unidos, de no dejarlos entrar y deportarlos, se instalen campamentos en la frontera con México como los sirios en Europa”, expuso Cerezo.

 

“Estados Unidos es una nación próspera con una economía en alza y necesita trabajadores. Pero con Trump no se puede esperar mucho. Lo único cierto en todo esto es que el éxodo se va a incrementar. El cambio climático seguirá avanzando, la agricultura de subsistencia en toda América Latina se va a volver inviable en todo el Continente. Habrá más migraciones internas hacia las ciudades que se llenarán de cordones de miseria, y luego, cuando ya no les quede esperanza, se marcharán al norte en gigantescas migraciones”, concluyó.

 

¿GUERRA INTERNA EN LA CASA BLANCA?

 

Medios internacionales reportaron que John Kelly, jefe del Gabinete de Trump y John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, sostuvieron la semana pasada, una acalorada discusión en el ala oeste de la Casa Blanca ante la crisis migratoria proveniente del Triángulo Norte.

 

The New York Times reportó que el altercado fue lo suficientemente fuerte como para ser escuchado por varios funcionarios en el ala oeste.

 

De acuerdo con el diario ABC de España, el enfado del asesor de Trump va dirigido sobre todo a la secretaria de seguridad nacional, Kirstjen Nielsen, quien el jueves sugirió al presidente que pida que ACNUR, la agencia para refugiados de la ONU, atienda a la caravana de emigrantes que se dispone a cruzar México. Bolton, quien es un viejo crítico del papel de la ONU, ridiculizó la propuesta e instó al presidente a que obligue al Ejército mexicano a desmantelar el grupo de emigrantes. Trump negó el incidente a los medios estadounidenses: “No he oído hablar de eso”.

 

Por su parte la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo en un comunicado “Si bien nos apasiona resolver el problema de la inmigración ilegal, no estamos enojados el uno con el otro. Sin embargo, estamos furiosos por el hecho de que los demócratas del Congreso no nos ayuden a enfrentar esta creciente crisis”.

 

“No somos terroristas. Las únicas armas que traemos son las ganas de salir adelante y de proteger nuestras vidas”.

 

Denys Omar Contreras, uno de los portavoces de la caravana de migrantes.