Miles de nicaragüenses celebran 39 años de revolución en medio de crisis

 

 

Miles de nicaragüenses celebran 39 años de revolución en medio de crisis

 

Miles de seguidores del gobierno de Nicaragua conmemoraron este jueves en Managua el 39 aniversario de la Revolución Sandinista, en presencia del presidente Daniel Ortega cuyo Gobierno reprimió las protestas que durante los últimos tres meses reclamaron su salida del poder y deja más de 300 muertos.

 

La multitud se reunió en La Plaza La Fe, una explanada en el malecón de Managua, que se tiñó de rojo y negro, los colores de la bandera sandinista, ante una enorme tarima en la que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, encabezaron la celebración con invitados del cuerpo diplomático y los poderes de Estado.

 

Los simpatizantes sandinistas llegaron con familias, incluidos niños, desde diferentes puntos de la capital con las banderas, gorras y pañuelos rojo y negro, vestidos con camisetas con la imagen de Daniel Ortega o con esloganes que decían "Puro Amor", en alusión a los mensajes de "paz y amor" que lanzó el gobierno en medio de la crisis de las protestas.

 

 

"No se va, no, se queda" coreaba la multitud, mientras algunos bailaban canciones que exaltan al líder sandinista, con estribillos como "aunque te duela, Daniel se queda".

 

 

"Venimos para confirmar una vez mas que el pueblo apoya a Daniel y que el FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) es la única opción que vela por los intereses del pueblo", dijo Alina Manzanares, de 51 años.

 

"El presidente se queda porque tiene la mayoría. La derecha está siendo financiada por los Estados Unidos para venir a botarnos la revolución que nos ha costado, y esta revolución no se va a caer así por así", dijo de su lado Edith Hernández, 66 años.

 

 

La conmemoración tiene lugar dos días después que el gobierno tomó control de la ciudad rebelde de Masaya, el último feudo controlado por sus opositores, tras un violento enfrentamiento de seis horas que dejó al menos dos muertos, según un organismo de derechos humanos.

 

La recuperación del control en Masaya animó al oficialismo, pese a que el clima de violencia que vive el país desde el 18 de abril, cuando estallaron las protestas, parecía empañar la fiesta sandinista.

 

 

No fue acompañado por ningún jefe de Estado. Contrario a otros años, en esta ocasión Ortega no fue acompañado por ningún otro jefe de Estado, en celebración de la revolución que el 19 de julio de 1979 derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle.

 

 

Dos personajes recurrentes en la celebración, como son el presidente venezolano Nicolás Maduro, y la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, este año se ausentaron. Tampoco asistió la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, quien en el 2017 dio su apoyo público al Gobierno de Ortega.

 

 

La primera dama y vicepresidenta Rosario Murillo agradeció "de manera especial" la presencia del nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, quien el 9 de julio fue agredido físicamente por simpatizantes de Ortega.

 

 

A la celebración también asistieron el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, y su homólogo de Venezuela, Jorge Arreaza.

 

 

Representantes diplomáticos de Antigua, Alemania, Arabia Saharaui, Bolivia, Corea, Cuba, El Salvador, España, Irán, Palestina, Grenada, Guatemala, Japón, México, Panamá, Rusia, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Taiwán y Venezuela, estuvieron presentes en el acto, afirmó Murillo.

 

 

Los invitados especiales fueron acompañados en la tarima por cientos de integrantes de la Juventud Sandinista, vestidos de blanco y con pañoletas rojinegras, colores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).