Estado de Calamidad no es un cheque en blanco y será fiscalizado, dicen funcionarios

 

 

Estado de Calamidad no es un cheque en blanco y será fiscalizado, dicen funcionarios

Fondos invertidos en atención a damnificados por erupción del Volcán de Fuego están sujetos a auditoría a pesar de ser un estado de Excepción.

La fiscalización será el principal reto de la asignación de los Q254 millones destinados para atender la emergencia de la violenta erupción del Volcán de Fuego ocurrida el pasado 3 de junio, y que cobró más de un centenar de vidas.

César Elías, subcontralor de Gasto Público de la Contraloría General de Cuentas (CGC), refiere que es importante que los funcionarios distingan “entre lo emergente” y lo “normal”.

Según explicó, la CGC prepara un equipo de auditores que vele para que el proceso de gastos sea transparente, mientras el ministro de Finanzas dice que aún falta terminar el recuento de daños.

El Gobierno asignó Q254 millones para la primera fase de emergencia; sin embargo, la demanda supera los Q460 millones.

Está pendiente de que el Congreso apruebe un crédito de US$250 millones (Q1 mil 800 millones), parte del cual sería para reconstrucción.

En opinión del subcontralor, la Constitución de la República ordena la fiscalización de gastos del estado de Calamidad.

Elías explicó que que la institución “tiene un equipo de auditores preparados para iniciar con la fiscalización del programa presupuestario”.

“El contralor —Carlos Mencos— envió un oficio al ministro de Finanzas —Julio Héctor Estrada— para solicitar que nombre a una autoridad temporal, con el propósito de tener un enlace directo y poder ejercer la acción fiscalizadora de una manera muy efectiva”, explicó el funcionario.

Refirió que el Ministerio de Finanzas también debe crear un programa presupuestario para facilitar la fiscalización de todos los gastos.

“Antes teníamos problemas, porque las entidades comenzaban a gastar, pero no se tenía centralizada la información; entonces, teníamos que ir entidad por entidad y preguntar si tal evento era por la emergencia. Era muy difícil para nosotros ejercer la fiscalización”, dijo.

Agregó que la Contraloría ya tiene a disposición un equipo de profesionales para darle acompañamiento a los procesos de distribución, resguardo y mecanismos de control de los víveres y donativos en especie que se han recibido.

El principal reto, según Elías, es “que los funcionarios sepan distinguir entre algo emergente y algo del giro normal de la institución”.

"Por ejemplo, no podríamos admitir que la compra de lámparas para un parque central sea algo para atender una emergencia. En cambio, si se tuvo que comprar glucómetros porque había personas que son diabéticas y con la emergencia sus pertenencias fueron soterradas y estos aparatos se tienen que comprar para poder saber cómo tratarlas, es totalmente distinto al primer caso", aseveró el funcionario.

Destacó que en emergencias anteriores han denunciado que las instituciones empiezan a valerse del estado de Calamidad para atender cuestiones que son normales en las instituciones.

Dijo que lo hacen con el propósito de evitar la cotización o la licitación; entonces, “nuestros auditores son muy minuciosos en ese sentido”, enfatizó.

 

“Si son compras que se pueden realizar en otro momento, los auditores procederán a presentar la denuncia”, dijo Elías.

 

El ministró de Finanzas, Julio Héctor Estrada, reconoció ayer que aún analizan los daños e inversiones que se necesitan para atender a todas las víctimas del Volcán de Fuego. Por el momento, dijo, no se descarta solicitar una ampliación al estado de Calamidad. 

“Es prematuro. Lo más importante y la razón de más peso que veo es que no ha terminado la emergencia. No tenemos las implicaciones en los planos topográficos y cauce de ríos. Eso aún lo vemos con la lluvia y más erupciones”, señaló el funcionario.

“Los Q254 millones se han asignado específicamente para la emergencia en distintos ministerios. ¿Cuánto se ha devengado? Probablemente, poco o nada. Recordemos que las empresas y las instituciones se empiezan a comprometer”, dijo Estrada.

Agregó que es difícil anticipar todos los inconvenientes, y aunque esperan que “no haya más daños, si la situación no permite hacer un análisis completo y hay temas de calamidad que atender, probablemente se necesite ampliarlo”.