Preocupan enfermedades en albergues de Escuintla

 

 

Preocupan enfermedades en albergues de Escuintla 

Siete niños que presentan varicela han causado alarma a damnificados de la tragedia del volcán de Fuego que permanecen albergados en un salón municipal de Escuintla, los menores ya recibieron tratamientos y se encuentran fuera de peligro, informó una enfermera.

Esta situación fue denunciada a través de las redes sociales por las mismas personas que permanecen en dicho albergue donde hay 228 personas, pues el temor es que el virus se propague al resto de menores.

Claudia Saso, enfermera profesional del área de salud de esa localidad, dijo que los menores llegaron el domingo pasado de un albergue que se había habilitado en el Centro Universitario del Sur, y que son familias que fueron evacuadas por seguridad de la aldea Trinidad.

Saso agregó que los menores llegaron con sus tratamientos médicos, ya que en el referido albergue recibieron atención médica, “para evitar posibles contagios con el resto de albergados".

"Se aisló a las familias cuyos niños presentaban el virus de varicela, la Cruz Roja proporcionó hace tres días dos carpas donde permanecen, un tanto alejados del resto de familias”, indicó.

Jesús Monroy, líder comunitario de  la aldea La Reina, expuso que su preocupación es por la cantidad de niños que hay en los albergues, los cuales podrían contraer no solo varicela sino otras enfermedades.

“Las familias de los menores que padecen varicela llegaron el domingo pasado y los aislaron cuatro días después, los colocaron en dos carpas pero estas están adentro del mismo salón municipal donde todos estamos. 

No es discriminación hacia los que presenten enfermedades, pero consideramos que los encargados de velar por la salud de los afectados deberían de tener un lugar específico donde tratar ese tipo de casos", manifestó.

Los sobrevivientes a la tragedia, dijeron que están desesperados pues a un mes de haber ocurrido la tragedia se sienten abandonados.

“De no ser por las personas que nos traen víveres, no sabemos qué sería de nosotros que lo perdimos todo”, expresó Virginia Pérez, sobreviviente.

“La comida que recibimos es sagrada, pero nos enferma y no sabemos por qué. Los días se hacen eternos y quisiéramos tener noticias de qué van hacer con nosotros”, comentó Humberto Salazar, damnificado.